|
El día que nació nuestro hijo fue el más feliz de nuestras vidas. Su padre y yo (y todo lo que ello conlleva, entiéndase abuel@s, ti@s y prim@s) estábamos pletóricos. Entonces ocurrió: en cuanto nació, los médicos empezaron a poner caras raras y a correr de un lado para otro. Y entonces empecé a tener miedo, a sentir pánico más bien. A mí no me sucedía nada, pero una parte de mí estaba en peligro, sólo intuido y después confirmado. Y efectivamente, llegó la confirmación. Hacía un sol radiante, y de pronto el día comenzó a oscurecerse, no por lo todo lo que nos iban diciendo que le sucedía, sino porque no conocíamos a ciencia cierta la solución para todos los problemas que nos iban planteando. Estábamos a las puertas de una vida que iba a ser maravillosa, pero con cada nueva noticia que nos contaban, se nos cerraba y no podíamos hacer nada. Un buen día, mirando a mi niño sucedió algo. Me di cuenta de que lo más maravilloso del mundo me estaba pasando, tenía a mi nene en brazos y lo quería más que a nada en el mundo, todo lo que le pasaba pasó a carecer de importancia. Y comenzamos a buscar soluciones. Comenzamos a recorrer un camino en el que a duras penas veíamos la luz al final del túnel, pero seguimos siempre andando, nunca mejor dicho. Las encontramos y en ello estamos. Le quedan operaciones, cambios de prótesis y mil situaciones a las que nos iremos enfrentando según lleguen, pero las supera todas. Le falta una pierna, pero tiene lo mejor, se quiere y sabe que es capaz de cualquier cosa.  Nuestro hijo nunca será un niño del montón, no es igual que los demás en nada, es especial, único en el mundo ya que no hay nadie como él. Eso le decimos desde siempre y él así se siente, diferente pero nunca peor. Está hecho de una pasta especial. En donde aparece un problema, él ve una solución. Cuando tiene una limitación, va por otro camino. Cada día por la mañana doy gracias por tenerlo y porque sea como es. No lo cambiaría por nada del mundo. Adampi CyL y sus socios nos han ayudado a llegar a esta conclusión. Hemos visto y conocido gente con la que contamos, tenemos problemas comunes y por tanto, soluciones parecidas. Formamos una pequeña gran familia a la que consultar y con la que contar. Me alegro de haberos encontrado. Yoli, madre de Roi, socios de Adampi CyL
Quiero a mis hijos. Daría la vida por ellos. Hasta aquí, igual que todos los padres del mundo. Pero es que además, a mi hijo mayor lo admiro. Me asombra su valor, su decisión, la forma que tiene de ver y enfrentarse a la vida, el coraje que pone en todos sus empeños, la naturalidad con la que lo acepta lo que le caiga y las ganas que le echa a la vida. No me ha dicho nunca “no puedo”. No me avergüenza decir que mi hijo de 4 años es mi modelo, me fijo en él para tomar las decisiones que me agobian, pienso en cómo él lo vería, simplificándolo al máximo, con una sencillez absoluta, y casi siempre con todo el acierto del mundo. Las cosas importantes suelen ser simples, así lo veo yo ahora. Aprendí que sabe más que la mayoría cuando me dijo no hace mucho y en cierta ocasión de tensión: “Cuando tengas ganas de dar una patada a algo, agárrate la pierna muy fuerte, papi, y se te pasará”. Es de los mejores consejos que me han dado el intento seguirlo. Cuando las cosas se tuercen, me agarro la pierna y pienso en la suya, y al pensar en la suya pienso en él, y al pensar en él todo me parece estupendo. Inmediatamente me olvido de todo y recuerdo que tengo lo mejor que nadie pueda tener: una familia por la que seguir adelante y disfrutar cada día. Estoy orgulloso de ser su padre porque todo eso me lo ha enseñado él, con todo lo que le cuesta cada paso que da y con sólo 4 años. ¿Entendéis por qué lo admiro tanto? Marcos Parente, padre de Roi, socios de Adampi CyL
Asociarse es tener fuerza Nadie te trae a casa lo que necesitas para seguir adelante cuando has sufrido una amputación, tienes que luchar y sabes que individualmente se sufre mucho y se consigue poco. Por eso tenemos que asociarnos y ser muchos para tener fuerza frente a las promesas de los políticos (da igual del signo político que sean), te lo digo con una experiencia de treinta y seis años amputado. Si eres amputado asóciate. ADAMPICYL te echara un cable. Julián García, socio de Adampi CyL
Con estas líneas quiero dar ánimos a todos aquellos que por miedo o desconocimiento no hacen cosas fuera de lo que podríamos llamar habitual.Hace unas semanas nos envió la asociación un correo para el que quisiese ir a la nieve, que disponíamos de monitores gratis en la estación de San Isidro, y además especialistas en la enseñanza del esquí a personas con discapacidad Ya el año pasado me había quedado con ganas de ir, cuando se organizó un día en la nieve. Me puse en contacto con Renedo, el monitor, y después de ir cinco días ya bajo por Requejines, que es una pista con cierta dificultad. El primer día que fui me empeñé en probar la silla, un artefacto para esquiar sentado. Renedo enseguida me dijo que yo tenía que esquiar normal, ya que mi problema, una amputación de la pierna derecha por debajo de la rodilla, me lo permitía. El segundo día me atreví con los esquís, las botas y los bastones. No me iba bien con los bastones y me los han cambiado por unos estabilos, que son como unas muletas que terminan en un esquí pequeño, para ayudar a dar los giros. Y con la paciencia de Renedo y Victor, y varias horas de clase, además de alguna que otra caída sin importancia, me siento con ánimos de ir un día yo sólo a esquiar. Eso sí, a pistas con poca dificultad de momento, pero llegaré a las de mayor dificultad, estoy seguro. Lo que más miedo me daba en un principio era que me pudiese caer y hacerme daño, principalmente en el muñón, pero ahora veo que haciendo las cosas despacio y siguiendo las indicaciones que te va dando el monitor, el riesgo es mínimo. La sensación de libertad que te da el ver que estás esquiando, dándote el aire en la cara, haciendo algo que nunca se te había ocurrido si no es porque alguien te da un pequeño impulso, el salir de la rutina diaria y semanal, este cambio de entender el tiempo libre como el poder hacer cosas nuevas, esto es fantástico. Ismael, socio de Adampi CyL
|