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La jornada de equinoterapia fue un encuentro de todas las familias de la asociación en el centro ecuestre de la fundación carriegos en León. Se celebró por última vez en Julio 2008, y con la intención de ser repetido periódicamente cuando la fundación pueda hacernos sitio. La terapia con caballos tiene como objeto dar a los niños seguridad, capacidad de superación, mejora motriz, equilibrio, y una gran jornada donde los niños se mezclan abiertamente con otros con sus misma condición de minusvalía, con lo que dejan de verse como casos aislados y únicos. Os dejamos aquí un resumen fotográfico de la jornada y un relato de como pasamos el día con las familias. Esperamos repetir de nuevo pronto. La jornada empezó con el goteo de coches acertando poco a poco lo escondido del centro ecuestre en el extrarradio de León.Besos, abrazos , estirones de orejas a los peques, y de primero una visita a las impresionantes instalaciones de la Fundación, una preciosa granja de labor de principios del siglo pasado, restaurada y adaptada para asistir a todo tipo de minusválidos. Después- y con prácticamente todos los peques ya recontados, los dejamos en manos de las profesionales que les metieron de lleno en faena. Primero el chequeo médico a Lola, una yegua que se dejó auscultar por la fila de aprendices a veterinarios, seguido de peinados, cuidados, y actividades, varias, hasta que llegó el gran momento de la monta. Un peque a pie asistiendo las bridas, y el otro montado, fueron pasando uno a uno por la vuelta al picadero. Nuestros jinetes se lo pasaron en grande. Mientras los papis (y mamis) fieles a su tradición, se acercaron al cercano mercado romano, no se sabe bien si tanto por dejar hacer o por dar buena cuenta de las sidras que nos servimos. Un dia de sol estupendo, un dia afortunado, excepcional y veraniego que fue anticipado y seguido por días de lluvia, y que nos dejó a todos disfrutar de la compañía y el aire libre entre el césped y la manga corta. Tras la vuelta y recogida de los peques de manos de las monitoras, nos servimos del picnic para apagar el hambre de tanta emoción, a lo que seguimos una larga sobremesa pachona entre los soportales, entre risas y charlas, mientras los peques perseguían a los sufridos gatos o lanzaban patadones al balón en el césped. A las cuatro de la tarde vinieron de nuevo las filas, esta vez para visitar la granja de animales del centro, y asustar a pollos, gallinas, vacas, ovejas y burro, y por último, una guinda estupenda: si te dicen que vas a pintar un caballo, lo que te imaginas es que van a repartir láminas y hacer unos garabatos… … lo que no se imaginaba nadie es lo literal de la frase, ya que pusimos al pobre "zafiro" de colores y pinceladas como un cromo. ¡que sacrificado es el pobre, y que manso! Peques que apenas levantaban su cruz, pincel en mano, le pintaron y repintaron mientras se dejó hacer por la nube de chavales. Al fin le acompañamos a su baño para deshacer tanta aplicación artística, y con cuatro botes de champú mas o menos dejamos limpio el lienzo. Besos, brazos, ultimas fotos de grupo, y despedidas antes de ponernos en camino cerraron un día estupendo que seguro que no olvidan fácilmente, ni ellos ni nosotros. Gracias a todos los peques, a las familias, a la Fundación Carriegos, a sus monitoras y dirección, a nuestros organizadores (y sobre todo a Jorge) por un día inmejorable.
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